En punto de las seis de la tarde, dimos la bienvenida preguntando a las personas asistentes, quienes ya tenían experiencia jugando con velas, a lo cual no respondieron que solamente de forma intuitiva y con velas de soya.

Este Workshop estuvo dirigido por Marqués Alexander, quién habló de las medidas de seguridad, características que deben tener las velas para poder manejarse en un rango controlable y el jugar con las alturas y tiempo de enfriamiento.

Para algunas personas que tenían vellosidad abundante en los brazos, se les recomendó colocarse aceite de almendras para evitar que se quedara muy adherida la cera en la piel y vaya que funcionó. Se habló también qué partes deberían tener un mayor cuidado con el riesgo asumido, incluido. En caso de qué decidieran, colocarse en rostro, nariz, boca, oídos, cabello, cuello, axilas, pezones, genitales, y son rectal.

Una vez concluida a la parte teórica, dimos paso a probar directamente los materiales, identificando si contenían o no estearina, pigmentos metálicos, cebos y plomo en los Pabilos.

Comenzamos con las velas blancas que son las más comunes para que pudiesen identificar en la parte anterior del antebrazo. La sensación que generaba el goteo a tres diferentes alturas, baja de 10 a 15 cm, media de 15 a 40 cm y alta a 1 m. Hicimos lo mismo con las velas de parafina con pigmento para que pudiesen identificar si había algún cambio en la temperatura, pero solamente era por apreciación, no olvidemos que cada cuerpo responde de forma diferente a los estímulos.

Después tomamos las velitas de pastel color fosforescente para que sintiera la diferencia y ciertamente notaron que había un incremento en la sensación, mientras que las velas eran en combinación de soya con coco, se sentían mucho más agradables, esto es debido a que estas últimas su punto de fusión es mucho más reducido.

Posteriormente pasamos con la técnica de acumulación que consiste en dejar que se genere un caldo de ser derretida para poderlo verte, la parte visual fue lo que más les llamó la atención. De ahí pusimos manos a la hora para que comenzaran a jugar con Crayola, calentando las puntas hasta que se vieran brillantes y pudiesen hacer trazos con ellas, eso generaba sensaciones muy agradables y controlables, pero sí, a la misma Crayola se le pone directa a la flama para que pueda estar goteando la cera que más caliente y sorprende.

Finalmente, tomaron las velas luminiscentes, que fabrican nuestras queridas amigas de Nymph Wax y fueron todo un hit, ya que no eran nada agresivas y muy controlables. Les llevamos una luz negra para que vieran los colores que podían distinguirse.

Después de un rato de juegos se les hizo el reto de que a la obra impresionista mejor lograda recibiría una vela luminiscente nueva del color que quisiera, y fue Henry Hyde quien con su creatividad y amplio impulso competitivo se la ganó.

Hablamos de estar al pendiente por las reacciones de la piel para evitar que un ardor (quemadura de primer grado) pudiese complicarse a algo más. Para estos casos recomendamos gel de aloe vera o pomada de lassar.

Al finalizar hicimos retroalimentación para saber cuáles habían sido las velas favoritas, y cuál es las más odiadas, sin lugar a dudas, y a pesar de los cambios generacionales, las de pastel, siguen siendo las más odiadas.

Se les hizo la invitación para que estén al pendiente de las próximas actividades que tendremos a final de mes Masterclass y Workshop de juegos de impacto, llevar la teoría a la práctica y por otro lado que se vayan preparando porque estamos trabajando toda la logística para la fiesta por el día mundial del BDSM, que se llevará a cabo el viernes 24 de julio.

Esperamos que se hayan divertido mucho, les deseamos un excelente fin de semana y felices juegos 🔥🕯️🔥

Por Marqués Alexander



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